2016-11-11-20-18-40Coincidiendo con la celebración del congreso internacional ECREA, que tuvo lugar en Praga entre el 9 y el 12 de noviembre he tenido la oportunidad  de ponerme al día de lo que se está haciendo en investigación sobre comunicación. Pero el congreso me ha facilitado, dentro de sus actividades culturales, una oportunidad única de asistir a una proyección especial del que se considera el primer film interactivo, el film checo Kinoautomat: a man and his house (1967), dirigido por Radúz Činčera.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir al congreso de la asociación europea de investigadores en comunicación, ECREA en esa preciosa ciudad de contrastes denominada Praga (mi segunda visita tras veinticinco años). Como en las anteriores ediciones del congreso a las que he podido asistir, ECREA es una fenomenal oportunidad para ponerse al día del qué y el quien en la investigación sobre infinidad de ámbitos de la comunicación, entre ellos el periodismo, la publicidad, el cine, la televisión, la radio, las industrias culturales, la cultura visual, el género o la cultura digital (la sección en la que me vinculado más a fondo a lo largo de los últimos siete años).  Y también me ha permitido presentar el progreso de dos investigaciones de las que formo parte (una sobre el cine producido por Netflix y el otro sobre narrativas personales en Instagram). Pero también me he llevado conmigo dos maravillosas experiencias culturales. Hoy quiero relataros la primera, Kinautomat (1967).
El origen de Kinoautomat.
kinoautomat_originalCuenta la historia que Kinoautomat fue un encargo que tenía como objetivo mostrar al mundo una moderna y creativa Checoslovaquia en el pabellón correspondiente de la Exposición Universal de Montreal de 1967 y su premiere tuvo lugar un 23 de junio  (tenía yo entonces menos de dos meses de vida, con lo que se puede decir que Kinoautomat y yo somos de la misma edad). ¿Cómo funcionaba Kinoautomat? Como relata el académico Nico Carpentier, quien me descubrió el proyecto en un viaje en el que coincidimos en 2010, la sala donde se proyectaba Kinoautomat originalmente estaba cableada de manera que en cada asiento el espectador disponía de dos botones, uno rojo y otro verde. En nueve momentos del film, una comedia intrascendente y ligeramente pícara con aires de vodevil, se paraba la proyección y se invitaba al espectador a tomar una decisión. El público enviaba su votación cuando se le requería y ‘Kinoautomat (como se puede deducir, significa algo así como ‘Cine automático’) recontaba los votos y la acción del film tomaba el camino indicado por el público a través de un complejo sistema de doble proyección. En las proyecciones originales, un sistema de luces enmarcaba la pantalla, y éstas se encendían en rojo o en verde para mostrar cual era el color mayoritario. El anfitrión de la proyección era el mismísimo atormentado protagonista del film, Petr Novák (interpretado por el actor Miroslav Horníček), quien relataba en directo a los espectadores sus peripecias y les invitaba a ayudarle a decidir qué hacer. A pesar que las proyecciones de Kinoautomat se consideraron un gran éxito en su momento, pronto el film desapareció por motivos políticos, no ajenos a los hechos que sofocaron la Primavera de Praga de 1968, que acabaron con un movimiento aperturista en el país que también tuvo su reflejo en el cine, concretamente la denominada ‘Nueva ola checa’, entre ellos directores que adquirirían internacional como Miloš Forman, Ivan Passer, Jan Švankmajer o Jiří Menzel.
2016-11-11-20-13-21
En las proyecciones actuales de Kinoautomat se utiliza un sistema de bolitas en pantalla para visualizar los votos de cada opción, en lugar del psicodélico marco de colores original.
Kinoautomat terminaría así olvidada o circunscrita a la categoría de curiosidad, hasta que se produjo un cierto ‘revival’ a mediados de los 2000s, impulsado en buena parte gracias a  Alena Činčerova, la hija de Radúz Činčera. Tras décadas de ausencia, Kinoautomat volvió a la vida simplificando la complejidad de la preparación de la proyección gracias a las tecnologías inalámbricas y los sistemas digitales de proyección. Kinoautomat no tiene sentido sin su público, de ahí que su tardía edición en DVD -que no he visto- haya sido definida como incompleta (https://interarchive.wordpress.com/kinoautomat/). Kinoautomat fue hecha para ser experiencia compartida, parte film y parte evento teatral.
La proyección.
2016-11-11-19-48-23
El reparto de los mandos a la entrada de la sala de proyección.
Y eso es lo que disfrutamos el público de la sesión especial que tuvo lugar en una pequeña sala del Palacio de Congresos de Praga. Antes de entrar en la sala se nos proporcionó un mando inalámbrico, de aspecto exterior no muy distinto en forma al de una consola Wii, pero con dos botones, uno rojo y uno verde. Dentro de la sala, en la zona de proyección dos técnicos con sus ordenadores se encargaban del film, del control del sistema de votación, de la superposición del resultado sobre la película (sustituyendo al legendario marco de colores) y del foco que seguiría al imprescindible anfitrión. Casi cinco décadas más tarde, este rol no podía recaer en el ya fallecido actor Miroslav Horníček, pero tuvimos la suerte de contar con Alena Činčerova. Y si Horníček tenía que leer los textos en inglés fonéticamente en la Exposición de Montreal al desconocer el idioma, Činčerova ejerció perfectamente su papel en el escenario con un buen inglés y un notable sentido del show, dando vida a un film que a pesar del tiempo transcurrido y sus innegables limitaciones, sigue apareciendo fresco y arrancó más de una sonrisa entre el público. Činčerova tuvo un momento de recuerdo para su padre y los tiempos del régimen autoritario en su país, que intentaron frenar una explosión de creatividad artística que traspasó fronteras.
Rojo, verde…
2016-11-11-19-52-34
Un mando de estilo ‘retro’ para decidir el rumbo de Kinoautomat
El film empieza con un incendio en un bloque de edificios, que sirve para presentar a los principales personajes del film, sobre todo el Sr. Novak, el protagonista, quien se siente culpable de lo sucedido. A partir de ahí, el film se presenta como un flashback donde presenciamos (y aparentemente actuamos) sobre los eventos que tienen lugar y que podrían haber producido un resultado distinto. Todo empieza con un equívoco que se produce cuando la vecina del Sr. Novak, la atractiva Sra. Svobodová, se queda encerrada fuera de su apartamento accidentalmente con una toalla como única indumentaria y le pida a Novak que la deje entrar en el suyo, contiguo, mientras espera a su celoso y gris marido. Ni la esposa de Novak ni el Sr. Svobodová  creen que todo tenga una explicación tan inocente, con lo que Novak deberá hacer lo posible para demostrar su inocencia y recuperar la confianza de su esposa. Por supuesto, todo tenderá a complicarse.
Los momentos de participación del público son los siguientes:
2016-11-11-20-24-17
¿Debe dejar entrar el Sr. Novak a su vecina, la atractiva Sra. Svobodova?
2016-11-11-20-28-53
¿Debe el Sr. Novak ir a buscar a su mujer y aclarar la confusión o dejarla marchar?
2016-11-11-20-37-52
¿Debe el Sr. Novak pararse en un control policial mientras sigue a su esposa?
2016-11-11-20-48-33
¿Debe el Sr. Novak, acompañado del Sr. Svobodova entrar a la fuerza en el apartamento de otra vecina, estudiante, cuyo novio le ha visto llegar poco antes que suceda todo, lo que demostraría que no estaba manteniendo relaciones con ella?
2016-11-11-20-56-02
¿Debe el Sr. Novak noquear al apático portero de la finca para que le permita apagar el suministro eléctrico y evitar un incendio?
2016-11-11-20-58-02
¿Es el Sr. Novak realmente culpable?
2016-11-11-21-05-49
¿Queremos un final triste o alegre?
Como se ha destacado en numerosas ocasiones, el árbol de interactividad de Kinoautomat es muy limitado, ciñiéndose a unas pocas opciones que generalmente terminan llevando al mismo resultado, lo que se vio en su momento como una crítica a la falsa capacidad de decisión de los ciudadanos, que terminan siendo llevados a un objetivo pre-determinado decidan lo que decidan. Ciertamente, el mensaje tenía connotaciones distintas en la Checoslovaquia comunista que en la Europa capitalista actual, pero no por ello deja de ser pertinente.
¿Funcionaría hoy día una estructura interactiva similar a la de Kinoautomat como proyecto interactivo de ficción? Probablemente no, aunque cincuenta años después, no puedo evitar establecer una conexión entre este primitivo Kinoautomat y las experiencias de cine ‘en vivo’  como Secret Cinema, en las que la co-presencia en forma de evento es fundamental.
Advertisements